Se tornan caminos...
en el horizonte,
me quema tu ausencia
se asoman las dudas,
quiero caminar hacia mi luz
hacia mi sol
quiero vivir...
¡ ya !
Ya es la hora
el mejor momento
no quiero dudas
ni mas tormentos
****
Manella
Se tornan caminos...
en el horizonte,
me quema tu ausencia
se asoman las dudas,
quiero caminar hacia mi luz
hacia mi sol
quiero vivir...
¡ ya !
Ya es la hora
el mejor momento
no quiero dudas
ni mas tormentos
****
Manella






Esta noche quiero...
besos robados,
deseos prohibidos,
caricias a oscuras,
callados suspiros,
ser dueña de tus actos
esta noche...mando yo.
Ven y desnuda mi alma
atrapame sin remisión
quiero jugar a lo que nos gusta
esta noche... gano yo.
Porque se me antoja...
**********
Manella


Siempre fui una niña observadora, disfrutaba escuchando las conversaciones de mi abuela con otras personas, me sentaba junto a ella y escuchaba absorta y sin impaciencia todo lo que decían...me gustaba observarlo todo y disfrutar de cada momento.En las mañanas de verano, salía a la puerta de la calle, seria 1972 ...y por aquella larga calle apenas transitaba nadie más, que los que vivíamos en ella, apenas pasaban coches. Me sentaba en la acera con aquel vestido que mi madre me hizo...y que me gustaba tanto...era de color amarillo y su tejido era tan fino, que parecía no llevar nada puesto, me gustaba saborear el perfume de la calle recién regada, que se impregnó en mis sentidos, esa sensación de frescor que recordaré para siempre...me gustaba observar la paz que inundaba mi calle en esas mañanas frescas de verano.Luego cruzábamos la calle y en aquella plazoleta donde jugábamos había un estanco donde vendían helados, recuerdo que el dueño tenia fama por su mal genio...y a mi me daba miedo.Después de comprarme el helado de limón de cinco pesetas, volvíamos a sentarnos en la acera de nuestra calle...a saborearlo, entre risas de chiquillas, entre sueños y fantasías, y con esos agradables aromas que me quedaron prendidos... Cada vez que va llegando el verano...me vienen todas esas sensaciones que me regalaba mi calle....a tierra recién regada...a limpio...a brisa de verano...a mi helado de limón...y a la suavidad de mi vestido amarillo...
En mi pueblo... cuando se acerca esta fecha ponen un mercadillo de libros, con calles larguísimas llenas de puestos. A mi los que me fascinan son los libros usados... esos que... además de la historia que relata, nos muestra otra historia, la que marcan sus paginas envejecidas, las huellas de las personas que lo leyeron y lo disfrutaron. Me limité a pasear y a merodear entre los puestos... mirando y remirando cada libro. Había uno que destacó a mi vista por lo antiguo... y eso me gustó... tenia la pasta un poco rota. No sé porqué me atrajo ese libro... Trataba de ..."Los cruzados de la causa" y estaba escrito por don Ramón del Valle Inclán... Cuando llegué a casa puse los libros que había comprado en el mueble de la entrada , volví a mirar mi viejo libro y sin abrirlo lo coloqué denuevo en el mueble y me dispuse a darme una ducha... bajo el agua fría pensaba en tomar una cena ligera y meterme en la cama a echarle un vistazo a mis nuevas pertenencias. Y así hice... me metí entre las sabanas y empecé a ojear el viejo libro... ante mi sorpresa que había escrito una nota, era de una caligrafía exquisita, evidentemente por lo que decía era de un hombre , y decía así ... "Alumna has sido de tu querido profe y yo también he aprendido de ti. Me has enseñado como se debe leer un libro que ha pasado por otras manos" "Gracias. Mil gracias". Aquella nota me emocionó tanto que casi no pude pegar ojo, pensando en ese profesor, en la ternura que dejó escrito a su alumna...me hubiera gustado saber quien era, si podía saber algo sobre el. Así que a la mañana siguiente fui al mismo mercadillo pregunté a la señora si conocía la procedencia de ese libro... ella me contestó así...: -Es curioso señorita pero ya es la segunda vez que me preguntan lo mismo sobre ese libro, hace unos meses un señor alto de mediana edad y con porte elegante, quiso saber lo mismo, lo curioso es que me compró el libro y no sé como a llegado de nuevo aquí. Le dí las gracias a la señora por la información... le sonreí... cojí un bolígrafo y puse bajo esa nota.. "Te quiero profesor,Gracias...mil gracias a ti." Y coloqué denuevo el libro sin que la mujer se diera cuenta sobre el montón de libros usados... llenos de bellas historias como esta... Quien sabe... igual algún día mi profesor...vuelve a comprarlo y a leer mi nota...
